Brandsen

Coronel Federico de Brandsen

A la derecha del pórtico de entrada, privilegiado por el lugar y la majestuosidad de la obra, se rinde homenaje a este Coronel, caído en Ituzaingo, por una orden equivoca del General Alvear, que paradójicamente descansa a pocos metros cruzando la Avenida Central.

Federico de Brandsen (1783-1827) era un noble francés que peleó bajo las ordenes de Napoleón, obteniendo la legión de Honor y la medalla de bronce de Santa Elena.

Terminadas las guerras Napoleónicas fue invitado por Rivadavia, a integrar el ejercito nacional. Combatió con San Martín en Cancha Rayada y Maipú y marchó con él al Perú.

Finalmente integró el ejercito que peleó en el Brasil junto a una constelación de brillantes oficiales, nombres que llenaron de gloria a la Nación y que después de este conflicto, combatirían entre ellos o se alejarían para siempre de la patria (Lavalle, Oribe, Olavaria, Soler, Suárez, Díaz, Lavalleja, Paz, Garzón, Pacheco, y muchos otros)

En uno de los momentos en que la incertidumbre pesa sobre una batalla y donde las decisiones se toman en segundos, valiendo el oro que se luce en las charreteras, el general Alvear, ordena al Coronel Brandsen, al frente del regimiento 1 y 3 de caballería, que cargarse en línea a la columna de infantes de Leitaó Bandera, Como en el camino se interponía un hondo zanjón que desorganizaría la carga, el coronel se atrevió a hacer esta observación al general.

¡Coronel Brandsen! Cuando el emperador Napoleón daba una orden sobre el campo de batalla, ninguno de sus jefes la observaba, aunque supiera que iba a morir!

“General, ¡esta bien! Se que voy a morir, pero cumpliré la orden”  Y marchó al frente de su segundo escuadrón.

El General Alvear galopó a su lado, pero el Coronel Brandsen vestido con su uniforme de gala, el pecho lleno de conderacoraciones, le dijo que no llene su puesto, que él sabrá cubrirlo con honor.

Dicho lo cual, Alvear volvió a su posición de mando y el coronel cabalgó hacia la muerte en el barranco que había señalado. A su lado cayó el alférez Joaquín Lavalle, su ayudante.

Con las acertadas manideras de Juan Lavalle y José María Paz se puso en fuga al enemigo. Lavalle al retornar sobre el barranco, reconoció el cadáver del coronel y de su hermano, Juan Lavalle rescata las pertenencias de Brandsen, un libro de memorias, un reloj y condecoraciones, que él mismo devolvió a la esposa de Brandsen cuando retornó a Buenos Aires.

Como orden final de la batalla y en honor al Coronel y el comandante Bogares también caído en acción, se dio la orden que estos oficiales siempre pasen revista en ausencia, en reconocimiento a su coraje.

Esta costumbre, como la del sargento Cabral, han pasado del olvido.

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admin • marzo 5, 2015


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